Darina con alas

24 cartas de despedida

12 enero, 2016
Soy mala para despedirme. Siempre pienso que hice demasiados aspavientos o que por el contrario, me quedé corta y no alcancé a reflejar la magnitud de la pérdida.

Nuestra vida está tan llena de adioses, incluso parece que desde que nacemos ya empezamos ese largo largo sollozo que es dirigirse hacia la muerte.

Y luego todo se vuelve tiempo de golondrinas y lágrimas.

No hay nada que no llegue a un término.

Por eso, mientras trataba de buscar materiales para darme a conocer con un colega a través de un recuento de mi material escrito me topé con las 24 cartas de despedida que le escribí a G.

Resulta que me despedía cada mes de G. porque ante mi incapacidad de decirle como me sentía, cada mes tomaba un día o un tiempo para dedicarle cartas de amor y desesperanza.

No sé si son 24, la verdad sólo vi un montón de artículos en una carpeta que decía el inocente nombre de "Cartas" y noté que todas eran para él.

Tampoco me animé a abrirlas.

Son recuerdos agridulces, quizá sea mejor que se pierdan o que queden para los biógrafos (Ja) o que simplemente se queden allí, donde no le hacen daño a nadie.

Ya no me despedí de G. Simplemente cambió nuestra relación. Cambiamos nosotros.

Ahora puedo hablarle sin que me duela. Y ya ni siquiera me despido de él.

Finalmente todos nos despediremos de manera definitiva y abrupta en algún momento.

Tantas cartas de despedida que nunca llegarán.

Y tantas que ni siquiera son necesarias, porque el cariño permanecerá o se desvanecerá más allá de nuestros intentos de ponerlos en palabras, de darle cierre o carpetazo.

También ayer A. me pidió que borrara un comentario y por casualidad comencé a leer algunos de los que han pasado por este blog. Claro, me encontré la entrada de Y. Aunque tuvimos una despedida fue tan amarga que me hubiera gustado borrarla.

Ahora no, la dejé allí.

Porque cambié, cambiamos. E incluso esas despedidas que nos dejaron marcados y que representaron en realidad el fin de una época no se pueden llamar "definitivas" porque nos queda vida.

24 cartas de despedida. Tantos pretextos para seguir escribiendo. Sólo porque el tema del adios parece inagotable, como el dolor, el mar, las lágrimas, la muerte, las migraciones de las golondrinas.

D.

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