Darina con alas

Ubicar al enemigo

02 junio, 2017
Cuando se habla de la necesidad del lenguaje "revolucionario", transformador, equilibrado; ese lenguaje que trastoca la realidad que habitamos, que construye los puentes hacia esa utopía que hemos acariciado en sueños, se habla mucho, pero por algún lado se tiene que ir empezando.

Y es que el escritor, el periodista, el cronista, el crítico, generalmente empiezan por esa hoja en blanco.

Los tres postulados de la poesía revolucionaria:

1. Ubicar al enemigo
2. Apuntar
3. Disparar

Pero he allí que muchos disparan sin ubicar al enemigo; también los hay quienes se la viven apuntand, en un ejercicio atroz de desgaste de energía. ¡Hay tantas luchas pendientes! ¡Tantas revoluciones en la tinta agitada!

Vamos, que no nos alcanza la vida, ni el parque.

Hoy me he detenido a pensar en que, en una sola vida, no alcanza para combatir muchos enemigos. Será por eso que en muchas teologías se nos da el poder de la resurrección, por aquello que dejemos pendiente; por aquellos enemigos que se movieron en la sombra, que no alcanzaron a ser detallados entre las penumbras selváticas de nuestros pensamientos, que veían con incomodidad como aquellos verbos se escurrían, aquellas miradas se nos colaban como dagas, aquellos titulares se nos clavaban como espinita en los dedos.

Eso sí: hay grandes heridas. Puñaladas traperas que no dejan lugar a la duda. Eso es tu enemigo y esa es tu pelea. Pero nos distraemos (frecuentemente) por este baile de sombras de incomodidades cotidianas.

La necesidad es siempre enfocarse. Dejar de jugar a las escondidas con ese enemigo y plantarle cara. A veces se enmascara en personas, pero no, casi nunca es solo una persona, casi siempre es una idea perniciosa, una cizaña que crece en el camino ese del que hablaba, rumbo a un mundo más habitable).

Hay días en que me siento más cerca de ubicar al enemigo. Lo escucho resoplar sobre mi hombro, como burlándose, como quien se ríe con sorna, confiado de que no será alcanzado nunca.

Pero tampoco quiero que me saque ventaja. Un día de estos notará que desde hace mucho le estoy apuntando.

D.

La claridad desde el puesto de tortas

01 junio, 2017
La realidad es que uno no puede prever en que momento vivirá una iluminación tan clara que deslumbrará toda la calle y volará los fusibles de las lámparas.

Así, mientras yo me comía una torta Tiburón en la esquina de conocida calle "más larga de Latinoamérica" tuve un momento de claridad sobre los últimos 5 meses; en el que la desintoxicación culminó comiendo un pedacito de milanesa con chipotle.

El impacto fue tal que hasta sentí un vaivén como si ese puestito de metal tuviera ruedas.

Además de percatarme que la pierna de mi torta solo hacía bulto y que disfrutaba más de la milanesa, aclaré que estaba en el lugar en el que quería estar.

También me percaté de que mis decisiones no habían sido aleatorias, ni mucho menos: el aprendizaje de cada momento fue el justo y en la justa medida de lo que necesitaba.

Tuve un momento de autodeterminación en el que pensé también: lo que quiera hacer a partir de ahora sigue siendo decisión mía. No hay camino predeterminado, ni obligatoriedad en las decisiones.

Solo decisiones y caminos.

Aprendizajes y momentos de claridad antes de seguir caminando.

Luego me tomé mi sangría muy despacito hasta que mis pies tocaron de nuevo la tierra.

D.

Escribiendo desde el No lugar

21 mayo, 2017
Ha sido un año de duelos.

He dejado atrás dos trabajos, personas en mi familia han sido diagnosticadas con cáncer. Me siento desamparada.

Tengo la sensación de que vivo en un estado de "es temporal", "es provisional", "es por un plazo"; sin saber si este plazo terminará para dejar ver un páramo desierto o algún resquicio de luz de un horizonte mejor.

En poco tiempo cualquier sentimiento relacionado con el estar en un piso firme desapareció.

El país, por otra parte, se ha visto estremecido por el resultado de acumular cadáveres en los armarios, en fosas clandestinas, el narcotráfico, la contaminación, la corrupción y el explícito cinismo a todos los niveles del gobierno.

Para quienes nos dedicamos a la comunicación, aún desde la barrera, el escalofrío de saber que las cosas que deben ser narradas no deben ser dichas, pues siempre habrá alguien apuntando desde atrás de un cañón que permanece cargado.

¿Nos queda entonces vivir en el miedo y la inopia?

Un insignificante acontecimiento familiar me ha dejado pensando en el No lugar desde el que escribo; la falta de pertenencia, de raíces, de una liga que me haga sentirme conectada a un sentido universa, a una causa mayor o a un deseo de supervivencia.

Quizá una de las características más detestables del narcisismo que prevalece en nuestros días es que nuestra más fuerte conexión es con nuestros propios deseos: al no satisfacerlos, el sentido de supervivencia es más débil.

Hacer por hacer. Solo pa`deshacer.

Hoy escribo desde el no lugar, en el primer día de un nuevo año. Tengo las manos suaves y quiero hundirlas en la tierra, porque no se puede echar raíz sin hacer un espacio primero.

D.


Una mirada a Profesiones

03 marzo, 2017
Febrero se me pasó muy rápido, pero también fue muy lento. Es de esas contradicciones existenciales que pasan cuando haces trámites.

Primero hice el trámite de la Visa (la verdad me fue muy bien: hice todos mis trámites sin problemas, me tocó un Consul muy amable y estuve fuera de la Embajada en menos de una hora) y en el mismo mes se me ocurrió hacer el trámite de mi cédula profesional.

Como ya he visto varios artículos hablando de la Visa, quisiera contarles mi experiencia en la oficina de Profesiones de la SEP.

Primero, debo contarles que yo terminé mis estudios de posgrado en 2015, pagué mi trámite de titulación y en septiembre me llamaron: ¡Mis papeles estaban listos!

Yo estaba muy feliz porque cuando hice mi titulación de maestría el trámite de la cédula profesional lo realizaba la Universidad, así que me entregaron título y cédula a un tiempo: ¡Felicidades, ya es usted profesionista acreditado en México!

Pero como suele suceder, las reglas cambian.

Ahora todos los profesionistas (salvo algunas contadas excepciones) deben tramitar su cédula ante la SEP una vez que tienen todos los documentos de la Universidad que los acreditan como profesionales.

Lo primero es conseguir la cita: debes realizar el pago de tu trámite antes de poder agendar una cita, pero como hubo una actualización en los precios respecto a los de 2016, algunos de mis compañeros de fila habían tenido que pagar la actualización del precio del trámite. (Cuando llegué el cuchicheo sobre si el pago que hicimos era el correcto era un poco abrumador).

Después, el obtener la cita es una cuestión meramente de buena fortuna, porque a demanda es muy alta: imaginen a los graduados de licenciaturas, carreras técnicas, y posgrados de todo el país acudiendo a una única oficina.

A través de un correo, la oficina de Profesiones me explicó que efectivamente, tienen una gran demanda en sus servicios.

Posteriormente está el detalle de los papeles que hay que llevar. Hay que aprender a familiarizarse con las palabras "original y copia" ya que durante el trámite las escucharás mucho.

Resulta que hay papeles que solo se requieren en original y otros que solo se requieren en copia; te piden que los organices de cierta forma para no tardar tanto al llegar a la ventanilla y también es preferible que sepas a que categoría perteneces, porque no es igual el listado de documentos de Licenciatura que de Posgrado, o si eres de la UNAM o de otras escuelas.

Al parecer el día es más significativo que la hora, al menos el día en que yo fui había gente que era de una hora antes y gente de una hora después; todos nos formamos en una fila en la que había una parte que alcanzaba asiento y otros que pasamos un rato parados.

Personal de las ventanillas salía de manera periódica a explicarle a los recién llegados el orden correcto de los documentos y a explicar dudas de manera personal. Muchas personas venían de otros estados y además de la confusión por la posible falta de algún papel estaba el miedo de que en la Universidad le hubieran puesto otro nombre a algún documento.

Unos sin dormir, otros con el pendiente de que les dieran rápidamente su cédula: todos tenían miedo de caer en la última ventanilla: "los Rechazados", trámites que por un motivo u otro eran aplazados y requerían aclaraciones.

En mi primera vuelta me tocó junto a un chico oaxaqueño; al revisar mis papeles vi que me hacía falta copia de un documento que solo llevaba en original, así que tuve que salir de las instalaciones y buscar una papelería (me cobraron 2 pesos por la copia de urgencia).

Regresé a la fila y me hice de una pandilla de renegados (digo, de una grupo de futuros profesionistas) con quienes platiqué de sus ciudades de origen, sus profesiones, el buen o mal carácter que parecían tener algunos de los encargados de las ventanillas, hasta que el turno esperado llegó: me llamaron a la ventanilla.

Todos los papeles en orden, muchas gracias, este es su papelito de seguimiento, ciau.

En la ventanilla estuve menos de cinco minutos.

Salí a la avenida Revolución (antes Profesiones estaba en Insurgentes, no se confunda, por favor) y encontré muchos taxistas tratando de "hacer su agosto" llevando a la gente a las terminales de autobuses.

Pero aquí nos tocó vivir. Con un peso menos en el corazón bajé hacia Insurgentes, en la espera de que el trámite fuera aprobado.

Y sí. Ya tengo número de cédula de maestría. Albricias, albricias. *Brinda con cerveza imaginaria y celebra haber terminado los trámites de febrero*

D.

Locuras de enero

31 enero, 2017
Tras arrancarle todas las hojitas al calendario de enero, recapacité en que el mes se fue muy rápido por mi dedicación a machacar las horas como quien se ensaña con un tallo de apio y lo deja reducido a un puñito de fibra verde, sin alma.

Así, cada día de este mes estuvo dedicada a mil cosas y al final llegaba a la cama exahusta y convencida de que el día siguiente sería igual.

Hoy, mientras borro y reagendo, mientras coloco papelitos en la bandeja de lo "terminado" y rayo mis propias letras, con un gesto de reapropiación del tiempo, veo que esta locura de agenda continuará todavía durante febrero.

Como no decido si colgarme de una lámpara o seguir escribiendo notas, he decidido venir al blog a hacer ejercicios dactilares. (¿Más?)

Me regalaron un mapita del valle de Silicón. Pero eso es otro cuento. Yo solo quería decir que es muy difícil ser la strong and independent woman que quiero ser. Ya luego me da por no querer ser nada, pero eso no tendría chiste. (Creo)

A veces tengo fantasías en que llevo a un niño al kinder y regreso a ver recetas de sopa de zanahoria con variaciones entre la sopa con jengibre y la sopa con una cucharadita de crema agria.

También pienso en el futuro prometedor de programadora o de literata, o de fotógrafa de plantitas que no concreto por ningún lado, porque esas cosas (oh, tristeza) cuentan como hobby en el panorama actual.

D.


Reflejo

06 enero, 2017
Cariacontecido, así el reflejo de la luna en el agua se escurrió de mis manos. Esa luz se filtró entre mis dedos y volvió a la oscuridad, confundida entre el resto del agua sin reflejos que dormía en la fuente.

No quedaba más que el frío de la noche. Mis nalgas llevaban horas esperando que tu silueta se perfilara en la puerta del bar.

No sabía cuanto tiempo había pasado desde que recibí la llamada de mi amiga Laura, quien me alertó que estabas con otra chica en ameno brindis de año nuevo.

- No parece una amiga, debo decirte... - Soltó Laura, como un disparo, agudo y veraz, que atravesó mi corazón y mi cabeza a un tiempo.

Me envió una ubicación: un bar de Polanco, de esos que nunca frecuentamos, que decía era excesivos en sus precios y minúsculos en sus porciones.

Pero allí estaba la insidiosa foto que Laura había tomado de lado, con esa chica de cabello corto y pelirrojo, cortada como un duende o un hada. Que sé decir yo, que llevo años sin ir a la peluquería.

Su vestido azul, sus joyas doradas y esa sonrisa.

- ¡Claro que es él! - Me dijo anonadada mi amiga - ¿Por quién me tomas? Si hemos cenado ya un par de veces con ustedes. Lo reconocí de inmediato.

Ella no se quedó a cenar. Llevó a su nueva cita a otro bar, temerosa de que escaparas al verla.

Yo tardé menos de media hora en llegar al barecillo, pero no me atreví a entrar. Ni siquiera me animé a echar un vistazo desde la vidriera. Allí estaba, ridícula, afuera, imaginando escenarios posibles, pensando como te echaría en cara que fueras por tragos caros con esa pelirroja.

- Tiene los ojos azules - Soltó Laura, además. AZULES.

Mis dedos estaban fríos. Apenas y había llevado una bufanda y un saco que pesqué del perchero, ese que elegimos juntos cuando nos mudamos a vivir a ese departamentito que tanto nos costaba mantener y tan a gusto nos tenía.

O eso creía yo. Ahora todo era un mal sueño, un reflejo amargo de una realidad alterna, como si de pronto me hubiera percatado de vivir en un mundo bizarro y cada uno de los bordes me hiciera daño.

Por fin saliste. Le acomodaste el abrigo a la chica pelirroja: un coqueto abrigo blanco que contrastaba con su vestido azul marino. Ella te agradeció con un beso en la mejilla. Paró un taxi de la calle y se subió, mientras tu marcabas al teléfono.

Algo en mi bolsillo vibró.

- ¡Hola! - Escuché tu voz del otro lado del teléfono. Cerca. Lejos.
- Hola.
- ¡No creerás lo que pasó! Me encontré a mi ex jefa, ¡Karina! ¿Te acuerdas de ella? Fuimos por un trago. No tardo en llegar.
- Ah! Excelente, debes contarme que tal. Salí a cortarme el cabello, pero vuelvo luego.

Colgué.

Debía conseguir unas tijeras.

D.

Propósitos 2017

01 enero, 2017
Creo que empecé bien el año. Le preparé el desayuno a mi hermana, iré a comer con uno de mis amigos. Ya tengo el regalo del intercambio de mañana listo...

También me metí a bañar y pensé en mis propósitos de año nuevo.

Creo que son bastante pragmáticos y aterrizados. Creo que los alcanzaré.

1. Regresar a mi tan deseado peso ideal, 49 kilos.
2. Sacar mi cédula profesional de maestría.
3. Sacar adelante mis tres proyectos didácticos y mis dos proyectos laborales.
4. Enviar una colaboración semanal a Antes de Eva.
5. Tener una buena participación en el evento literario "No son esos pasos"
6. Debo terminarme todos los productos de belleza, cremas y geles que tengo allí desde hace meses.
7. Quisiera darle mayor rotación a la ropa de mi closet.


Siete en 2017.

Número de la suerte.

D.