Darina con alas

Escribiendo desde el No lugar

21 mayo, 2017
Ha sido un año de duelos.

He dejado atrás dos trabajos, personas en mi familia han sido diagnosticadas con cáncer. Me siento desamparada.

Tengo la sensación de que vivo en un estado de "es temporal", "es provisional", "es por un plazo"; sin saber si este plazo terminará para dejar ver un páramo desierto o algún resquicio de luz de un horizonte mejor.

En poco tiempo cualquier sentimiento relacionado con el estar en un piso firme desapareció.

El país, por otra parte, se ha visto estremecido por el resultado de acumular cadáveres en los armarios, en fosas clandestinas, el narcotráfico, la contaminación, la corrupción y el explícito cinismo a todos los niveles del gobierno.

Para quienes nos dedicamos a la comunicación, aún desde la barrera, el escalofrío de saber que las cosas que deben ser narradas no deben ser dichas, pues siempre habrá alguien apuntando desde atrás de un cañón que permanece cargado.

¿Nos queda entonces vivir en el miedo y la inopia?

Un insignificante acontecimiento familiar me ha dejado pensando en el No lugar desde el que escribo; la falta de pertenencia, de raíces, de una liga que me haga sentirme conectada a un sentido universa, a una causa mayor o a un deseo de supervivencia.

Quizá una de las características más detestables del narcisismo que prevalece en nuestros días es que nuestra más fuerte conexión es con nuestros propios deseos: al no satisfacerlos, el sentido de supervivencia es más débil.

Hacer por hacer. Solo pa`deshacer.

Hoy escribo desde el no lugar, en el primer día de un nuevo año. Tengo las manos suaves y quiero hundirlas en la tierra, porque no se puede echar raíz sin hacer un espacio primero.

D.


Una mirada a Profesiones

03 marzo, 2017
Febrero se me pasó muy rápido, pero también fue muy lento. Es de esas contradicciones existenciales que pasan cuando haces trámites.

Primero hice el trámite de la Visa (la verdad me fue muy bien: hice todos mis trámites sin problemas, me tocó un Consul muy amable y estuve fuera de la Embajada en menos de una hora) y en el mismo mes se me ocurrió hacer el trámite de mi cédula profesional.

Como ya he visto varios artículos hablando de la Visa, quisiera contarles mi experiencia en la oficina de Profesiones de la SEP.

Primero, debo contarles que yo terminé mis estudios de posgrado en 2015, pagué mi trámite de titulación y en septiembre me llamaron: ¡Mis papeles estaban listos!

Yo estaba muy feliz porque cuando hice mi titulación de maestría el trámite de la cédula profesional lo realizaba la Universidad, así que me entregaron título y cédula a un tiempo: ¡Felicidades, ya es usted profesionista acreditado en México!

Pero como suele suceder, las reglas cambian.

Ahora todos los profesionistas (salvo algunas contadas excepciones) deben tramitar su cédula ante la SEP una vez que tienen todos los documentos de la Universidad que los acreditan como profesionales.

Lo primero es conseguir la cita: debes realizar el pago de tu trámite antes de poder agendar una cita, pero como hubo una actualización en los precios respecto a los de 2016, algunos de mis compañeros de fila habían tenido que pagar la actualización del precio del trámite. (Cuando llegué el cuchicheo sobre si el pago que hicimos era el correcto era un poco abrumador).

Después, el obtener la cita es una cuestión meramente de buena fortuna, porque a demanda es muy alta: imaginen a los graduados de licenciaturas, carreras técnicas, y posgrados de todo el país acudiendo a una única oficina.

A través de un correo, la oficina de Profesiones me explicó que efectivamente, tienen una gran demanda en sus servicios.

Posteriormente está el detalle de los papeles que hay que llevar. Hay que aprender a familiarizarse con las palabras "original y copia" ya que durante el trámite las escucharás mucho.

Resulta que hay papeles que solo se requieren en original y otros que solo se requieren en copia; te piden que los organices de cierta forma para no tardar tanto al llegar a la ventanilla y también es preferible que sepas a que categoría perteneces, porque no es igual el listado de documentos de Licenciatura que de Posgrado, o si eres de la UNAM o de otras escuelas.

Al parecer el día es más significativo que la hora, al menos el día en que yo fui había gente que era de una hora antes y gente de una hora después; todos nos formamos en una fila en la que había una parte que alcanzaba asiento y otros que pasamos un rato parados.

Personal de las ventanillas salía de manera periódica a explicarle a los recién llegados el orden correcto de los documentos y a explicar dudas de manera personal. Muchas personas venían de otros estados y además de la confusión por la posible falta de algún papel estaba el miedo de que en la Universidad le hubieran puesto otro nombre a algún documento.

Unos sin dormir, otros con el pendiente de que les dieran rápidamente su cédula: todos tenían miedo de caer en la última ventanilla: "los Rechazados", trámites que por un motivo u otro eran aplazados y requerían aclaraciones.

En mi primera vuelta me tocó junto a un chico oaxaqueño; al revisar mis papeles vi que me hacía falta copia de un documento que solo llevaba en original, así que tuve que salir de las instalaciones y buscar una papelería (me cobraron 2 pesos por la copia de urgencia).

Regresé a la fila y me hice de una pandilla de renegados (digo, de una grupo de futuros profesionistas) con quienes platiqué de sus ciudades de origen, sus profesiones, el buen o mal carácter que parecían tener algunos de los encargados de las ventanillas, hasta que el turno esperado llegó: me llamaron a la ventanilla.

Todos los papeles en orden, muchas gracias, este es su papelito de seguimiento, ciau.

En la ventanilla estuve menos de cinco minutos.

Salí a la avenida Revolución (antes Profesiones estaba en Insurgentes, no se confunda, por favor) y encontré muchos taxistas tratando de "hacer su agosto" llevando a la gente a las terminales de autobuses.

Pero aquí nos tocó vivir. Con un peso menos en el corazón bajé hacia Insurgentes, en la espera de que el trámite fuera aprobado.

Y sí. Ya tengo número de cédula de maestría. Albricias, albricias. *Brinda con cerveza imaginaria y celebra haber terminado los trámites de febrero*

D.

Locuras de enero

31 enero, 2017
Tras arrancarle todas las hojitas al calendario de enero, recapacité en que el mes se fue muy rápido por mi dedicación a machacar las horas como quien se ensaña con un tallo de apio y lo deja reducido a un puñito de fibra verde, sin alma.

Así, cada día de este mes estuvo dedicada a mil cosas y al final llegaba a la cama exahusta y convencida de que el día siguiente sería igual.

Hoy, mientras borro y reagendo, mientras coloco papelitos en la bandeja de lo "terminado" y rayo mis propias letras, con un gesto de reapropiación del tiempo, veo que esta locura de agenda continuará todavía durante febrero.

Como no decido si colgarme de una lámpara o seguir escribiendo notas, he decidido venir al blog a hacer ejercicios dactilares. (¿Más?)

Me regalaron un mapita del valle de Silicón. Pero eso es otro cuento. Yo solo quería decir que es muy difícil ser la strong and independent woman que quiero ser. Ya luego me da por no querer ser nada, pero eso no tendría chiste. (Creo)

A veces tengo fantasías en que llevo a un niño al kinder y regreso a ver recetas de sopa de zanahoria con variaciones entre la sopa con jengibre y la sopa con una cucharadita de crema agria.

También pienso en el futuro prometedor de programadora o de literata, o de fotógrafa de plantitas que no concreto por ningún lado, porque esas cosas (oh, tristeza) cuentan como hobby en el panorama actual.

D.


Reflejo

06 enero, 2017
Cariacontecido, así el reflejo de la luna en el agua se escurrió de mis manos. Esa luz se filtró entre mis dedos y volvió a la oscuridad, confundida entre el resto del agua sin reflejos que dormía en la fuente.

No quedaba más que el frío de la noche. Mis nalgas llevaban horas esperando que tu silueta se perfilara en la puerta del bar.

No sabía cuanto tiempo había pasado desde que recibí la llamada de mi amiga Laura, quien me alertó que estabas con otra chica en ameno brindis de año nuevo.

- No parece una amiga, debo decirte... - Soltó Laura, como un disparo, agudo y veraz, que atravesó mi corazón y mi cabeza a un tiempo.

Me envió una ubicación: un bar de Polanco, de esos que nunca frecuentamos, que decía era excesivos en sus precios y minúsculos en sus porciones.

Pero allí estaba la insidiosa foto que Laura había tomado de lado, con esa chica de cabello corto y pelirrojo, cortada como un duende o un hada. Que sé decir yo, que llevo años sin ir a la peluquería.

Su vestido azul, sus joyas doradas y esa sonrisa.

- ¡Claro que es él! - Me dijo anonadada mi amiga - ¿Por quién me tomas? Si hemos cenado ya un par de veces con ustedes. Lo reconocí de inmediato.

Ella no se quedó a cenar. Llevó a su nueva cita a otro bar, temerosa de que escaparas al verla.

Yo tardé menos de media hora en llegar al barecillo, pero no me atreví a entrar. Ni siquiera me animé a echar un vistazo desde la vidriera. Allí estaba, ridícula, afuera, imaginando escenarios posibles, pensando como te echaría en cara que fueras por tragos caros con esa pelirroja.

- Tiene los ojos azules - Soltó Laura, además. AZULES.

Mis dedos estaban fríos. Apenas y había llevado una bufanda y un saco que pesqué del perchero, ese que elegimos juntos cuando nos mudamos a vivir a ese departamentito que tanto nos costaba mantener y tan a gusto nos tenía.

O eso creía yo. Ahora todo era un mal sueño, un reflejo amargo de una realidad alterna, como si de pronto me hubiera percatado de vivir en un mundo bizarro y cada uno de los bordes me hiciera daño.

Por fin saliste. Le acomodaste el abrigo a la chica pelirroja: un coqueto abrigo blanco que contrastaba con su vestido azul marino. Ella te agradeció con un beso en la mejilla. Paró un taxi de la calle y se subió, mientras tu marcabas al teléfono.

Algo en mi bolsillo vibró.

- ¡Hola! - Escuché tu voz del otro lado del teléfono. Cerca. Lejos.
- Hola.
- ¡No creerás lo que pasó! Me encontré a mi ex jefa, ¡Karina! ¿Te acuerdas de ella? Fuimos por un trago. No tardo en llegar.
- Ah! Excelente, debes contarme que tal. Salí a cortarme el cabello, pero vuelvo luego.

Colgué.

Debía conseguir unas tijeras.

D.

Propósitos 2017

01 enero, 2017
Creo que empecé bien el año. Le preparé el desayuno a mi hermana, iré a comer con uno de mis amigos. Ya tengo el regalo del intercambio de mañana listo...

También me metí a bañar y pensé en mis propósitos de año nuevo.

Creo que son bastante pragmáticos y aterrizados. Creo que los alcanzaré.

1. Regresar a mi tan deseado peso ideal, 49 kilos.
2. Sacar mi cédula profesional de maestría.
3. Sacar adelante mis tres proyectos didácticos y mis dos proyectos laborales.
4. Enviar una colaboración semanal a Antes de Eva.
5. Tener una buena participación en el evento literario "No son esos pasos"
6. Debo terminarme todos los productos de belleza, cremas y geles que tengo allí desde hace meses.
7. Quisiera darle mayor rotación a la ropa de mi closet.


Siete en 2017.

Número de la suerte.

D.

Reto musical: 30 días de música

31 diciembre, 2016
Está por terminar el año y es rara esa sensación de que no hiciste todo lo que querías.

Este reto estuvo dando vueltas en mis redes sociales y diciembre fue tan ocupado que nunca pude sentarme a realizarlo. Así que hoy que tengo el día "libre" lo terminé.

Sí, aquí tiene, el Reto musical de 30 días, en un solo día. ¡Feliz año 2017!

1 Una canción con un color en el título



2 Una canción con un número en el título



3 Una canción que me recuerde el verano



4 Una canción que me recuerde a quien quisiera olvidar



5 Una canción que deba ser tocada "fuerte"



6 Una canción que me haga querer bailar



7 Una canción para manejar



8 Una canción sobre drogas y alcohol



9 Una canción que me haga sentir feliz


10 Una canción que me ponga triste


11 Una canción de la que nunca te cansas


12 Una canción de tu adolescencia


13 Tu favorita de los 70



14 Una canción que quieras que se toque en tu boda


 15 Una canción que sea el cover de otro artista


16 Una canción de música clásica


17 Una canción que cantarías a dueto en un Karaoke


19 Una canción del año en que naciste


20 Una canción que tiene muchos significados para ti


21 Una canción con el nombre de una persona



22 Una canción que te hace recordar


23 Una canción que piensas que todos deberían escuchar



24 Una canción de una banda que quisieras que aún estuviera junta



25 Una canción de un artista que ya haya fallecido



26 Una canción que haga que te haga querer enamorarte


27 Una canción que te rompa el corazón




28 Una canción de un artista con una voz que ames


 29 Una canción que te recuerde a tu infancia



30 Una canción que te recuerde a ti misma


Propósitos sin cumplir

23 diciembre, 2016
Pasé por casa de A. Iba a una reunión del trabajo, pero de alguna forma no pude evitar alzar la mirada y ver su árbol decorado, los retazos de vida familiar asomados a la ventana, el santa de fieltro. Imaginé la cafetera que elegí para él y el refrigerador pequeño.

Cosas que estaban allí. Las cosas no se mueven.

Las personas sí.

Y bueno, yo ya no estoy allí, me borré de esa película y esa calle.

Regresé a casa a tirar fotografías y regalos. Regalos que parecían haber estado siempre conmigo, pero que llegaron con A. y ahora son espacios donde tienen que llegar cosas nuevas, porque el librero se ve vacío.

Hice el recuento de los propósitos sin cumplir:

- Ser constante con el Yoga: este año hice 21 sesiones.
- Retomar el inglés: Me hice totalmente pato con esta meta.
- Beber más agua: La ignoré olímpicamente, pero la doctora dice que estoy bien. (Ya el año que viene tocará combatir los kilos del recalentado navideño)
- Reorganizar el ropero: tampoco hice caso alguno, pero estas vacaciones todo se va.
- Llegar a 1000 seguidores en Twitter: cumplido. ¿Yeiii?
- Acabar con los libros que tengo por leer: compré más, claro. Sigo sin terminarlos.
- Decidir de una vez que quiero hacer de aquí al 2020: esta sin duda era la meta más ambiciosa y difícil de la lista, pero estoy más confundida que al iniciar el año.

De alguna forma espero que la calma hogareña y la tranquilidad laboral inunde mi vida esta semana y todo se reorganice para empezar con una hojita en blanco.

Pero por otro lado sé que el tiempo no cura nada. El tiempo no es un doctor.

Hay que inventarse un nuevo futuro. Con nuevas letras abreviadas para incluir en las historias.

D.